Colombia, un país atravesado por una intensa pugnacidad

Bogotá, 18 jun (Prensa Latina) La mayor dificultad para cualquiera de los dos candidatos que gane la Presidencia de Colombia será gobernar un país atravesado hoy por una intensa pugnacidad social y política, afirmó en entrevista con Prensa Latina el periodista Fernando Arellano.

De acuerdo con el director de la página Observatorio Latinoamericano Cronicón, si bien el ultraderechista Abelardo De la Espriella podría intentar capitalizar el cansancio ciudadano frente al tema de la inseguridad, su estilo confrontacional, y su agenda de choque, eventualmente profundizarían el alto grado de conflicto político y tensionarían la relación con movimientos sociales, cortes, Congreso y regiones periféricas.

Ahondó que el representante del progresismo, Iván Cepeda, por su parte, tendría el reto de ampliar su base más allá del petrismo, construir puentes con sectores del mal denominado “centro” político (que no es más que una derecha vergonzante), según calificó, y garantizar que la continuidad de las reformas no derive en aislamiento político.

“Su fortaleza está en una mayor disposición al acuerdo democrático, al reconocimiento de la diversidad social y a la búsqueda de consensos sobre derechos, paz y equidad. No obstante, también enfrentaría resistencias de élites económicas, medios tradicionales y sectores que asocian la agenda progresista con incertidumbre fiscal o ideológica”, apuntó.

Arellano remarcó que la diferencia entre De la Espriella y Cepeda es, en el fondo, el contraste entre dos concepciones del poder.

“Para el primero, el orden se recupera con autoridad, castigo, reducción estatal y libertad de mercado; para el segundo, la democracia se fortalece con derechos sociales, paz territorial, memoria, justicia y soberanía”, expuso.

Recalcó el comunicador que mientras uno mira hacia Milei, Bukele y Trump como referentes de época; el otro hacia la tradición latinoamericana de integración, derechos humanos y transformación social.

“En una Colombia fatigada por la violencia, la desigualdad y la desconfianza institucional, la elección entre estos dos proyectos no será simplemente una decisión electoral. Será una definición sobre el tipo de Estado que se quiere construir: uno mínimo, punitivo y alineado con los intereses del gran capital, o uno social, dialogante y orientado a saldar deudas históricas con las mayorías excluidas”, enfatizó.

A su juicio, la disputa actual no solo es por la Presidencia de la República, sino por el sentido mismo de la democracia colombiana.

Según planteó, “o se avanza en cerrar las brechas de inequidad social o se mantiene el statu quo de los sectores retardatarios que han logrado mantener sus privilegios gracias al ethos mafioso que consolidaron a partir sus delincuenciales acciones y de propalar una criminal narrativa política y social”.

Colombia, que está a pocas horas de elegir a quien dirigirá el país por los próximos cuatro años, tiene hoy, a juzgar por los resultados de la primera vuelta electoral, una ciudadanía repartida en los extremos.

Más de 40 millones de ciudadanos están convocados a las urnas para elegir a una de las tres opciones del tarjetón: De la Espriella, quien obtuvo 10 millones 366 mil votos el pasado 31 de mayo, Cepeda (nueve millones 703 mil) o el voto en blanco que fue del 1,7 por ciento (casi 407 mil).

Para el balotaje del próximo domingo 21 de junio de 2026, se habilitarán 13 mil 742 puestos de votación dentro del territorio nacional y se contará con cerca de 122 mil mesas de votación en todo el país, de acuerdo con datos de la Registraduría.

mem/ifs

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