Dicho merado atraviesa en 2026 un año de profundos contrastes y creciente complejidad.
Mientras la producción en el hemisferio norte se contrae por efectos climáticos adversos, los países del sur aprovechan el momento para incrementar sus exportaciones, en un escenario marcado por la volatilidad de los precios y la incertidumbre en las políticas comerciales.
Según los pronósticos de la World Citrus Organisation (WCO), la producción total de cítricos en el hemisferio sur para la temporada experimentará una caída del 5,86 por ciento respecto al año anterior, situándose en torno a los 26,4 millones de toneladas.
Sin embargo, y en una aparente contradicción, las exportaciones desde esta región crecerán un 3,96 por ciento, alcanzando los 4,7 millones de toneladas, lo que refleja una mayor orientación de la cosecha disponible hacia los mercados internacionales.
Esta dinámica responde a los problemas en el hemisferio norte. El informe Absa AgriTrends señala que la producción en esta región descendió 1,51 por ciento para la temporada 2025-2026, con descensos particularmente pronunciados en naranjas (-2,16 por ciento) y limones (-12,28).
España, por ejemplo, registra su peor cosecha de naranjas en 16 años debido a condiciones climáticas adversas durante la floración, mientras que Florida sigue lidiando con las secuelas del huracán Milton.
En este contexto, Sudáfrica se perfila como un gran beneficiado. Se proyecta que sus exportaciones de cítricos crezcan entre tres y cinco por ciento en 2026, impulsadas por condiciones climáticas estables y una mejora en la calidad de la fruta.
Las exportaciones de naranja fresca del país alcanzarían un récord de 1,5 millones de toneladas, consolidando su posición como uno de los principales abastecedores mundiales.
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