Vestido de precisión y pulso quirúrgico, Pogacar (Eslovenia/UAE Team Emirates XRG) volvió a imponer su ley en un ejercicio donde cada pedalada parecía cincelar el cronómetro.
No le sobró nada, porque el neerlandés Mathieu van der Poel (Alpecin-Premier Tech) quedó atrapado a apenas 31 milésimas, como si la victoria hubiera sido un suspiro contenido entre dos gigantes.
El noruego Tobias Foss (Netcompany INEOS) completó el podio a seis segundos, mientras la carretera dibujaba diferencias mínimas en una jornada decidida por detalles invisibles.
Pogacar, que ya había golpeado primero y gobierna la general desde entonces, añadió otra muesca a su dominio y estiró a 4:22 minutos su ventaja sobre el ecuatoriano Richard Carapaz (EF Education-EasyPost).
La crono de Aarburg no hizo más que reforzar una sensación que recorre el pelotón: el esloveno avanza con paso de sentencia y deja en el aire una pregunta que resuena en cada meta, sobre cuándo dejará de ganar.
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