En declaraciones difundidas por la Agencia Nacional de Noticias del Líbano (NNA), el jefe de Gobierno sostuvo que la restauración del Estado requiere una estrategia integral basada en reformas estructurales y en la ampliación de las competencias de las instituciones legítimas.
Salam aseguró que no habrá concesiones respecto al principio de que únicamente las fuerzas armadas y los organismos constitucionales del Estado tienen derecho a portar armas, al considerar que esta condición es esencial para preservar la seguridad y la estabilidad del país.
El mandatario afirmó que una soberanía plena solo es posible con instituciones sólidas y con la confianza de los ciudadanos en el Estado, al tiempo que defendió la necesidad de que las decisiones sobre la guerra y la paz correspondan exclusivamente a las autoridades constitucionales.
Según el primer ministro, los libaneses aspiran a un Estado en el que el futuro de sus ciudadanos no dependa de afiliaciones políticas o confesionales, sino del funcionamiento de instituciones capaces de garantizar igualdad y estabilidad.
Salam reiteró el compromiso de su Gobierno de avanzar en el proceso de reformas y de fortalecer la presencia estatal en todo el territorio, al tiempo que insistió en que el monopolio de las armas debe permanecer en manos de las fuerzas legítimas del país.
La postura del jefe del Ejecutivo se suma a declaraciones realizadas la pasada semana, cuando afirmó que solo el Estado libanés tiene la potestad de decidir sobre las negociaciones con Israel y llamó a todas las fuerzas políticas nacionales a cumplir sus responsabilidades para garantizar la retirada israelí del sur del Líbano y reforzar la soberanía nacional.
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