La histórica reunión, celebrada en el istmo en 1826, fue el resultado de varios años de negociaciones, acuerdos internacionales y esfuerzos por conciliar los diversos intereses de los Estados surgidos tras las guerras de independencia.
Doscientos años después, la nación canalera se convierte en el principal escenario del diálogo político hemisférico al acoger las actividades conmemorativas por el bicentenario de aquel foro y la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), entre otras actividades.
Según el canciller Javier Martínez-Acham, en la semana de Alto Nivel participarán más de dos mil 500 personas, entre delegaciones oficiales, representantes de organismos internacionales, sector privado, miembros del cuerpo diplomático acreditado, integrantes de la sociedad civil y medios de comunicación.
Precisó que, hasta la fecha, han confirmado su asistencia 92 delegaciones internacionales, cinco jefes de Estado y de Gobierno, un vicepresidente, 35 cancilleres, 10 ministros de otras carteras, 113 embajadores y representantes permanentes, así como delegaciones de ocho organismos internacionales.
El diplomático explicó que la inauguración de la Asamblea General de la OEA contará con cerca de 600 asistentes y estará acompañada por actos protocolares, reuniones multilaterales y bilaterales, además de las actividades dedicadas al bicentenario del Congreso Anfictiónico.
La víspera se realizó la XXXI Reunión Ministerial Ordinaria de la Asociación de Estados del Caribe (AEC).
Desde este lunes sesionarán además la reunión ministerial de la Comunidad de las Democracias y el Foro de Líderes Globales, junto con una amplia programación académica, cultural e histórica.
La conmemoración recuerda la iniciativa de Bolívar y la firma de tratados de “unión, liga y confederación perpetua” entre la Gran Colombia, Perú, Chile, México y la Federación Centroamericana, instrumentos que sentaron las bases para la convocatoria emitida por el Libertador el 7 de diciembre de 1824.
Especialistas coinciden en que aquellos acuerdos representaron el primer intento sistemático de integración política continental, al promover mecanismos permanentes de cooperación, defensa colectiva y resolución pacífica de controversias entre las nuevas naciones americanas.
El Congreso reunió a representantes de Colombia, México, Perú y Centroamérica, aunque las ausencias de varios países y las divergencias políticas limitaron el alcance de sus resultados.
No obstante, su legado permanece vigente como antecedente histórico de los actuales procesos de integración regional y símbolo de la aspiración latinoamericana de unidad.
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