Al intervenir en la Semana de Acción Climática de Londres, Guterres instó a acelerar la transición para dejar atrás los combustibles fósiles y señaló que la dependencia del petróleo agrava el calentamiento global y deja a los países expuestos a nuevas sacudidas energéticas.
Mencionó en ese sentido las interrupciones del transporte marítimo en el estrecho de Ormuz y la guerra de Israel y Estados Unidos contra Irán.
Más de una década después que se acordara en la Conferencia Mundial del Clima en París intentar limitar el calentamiento global a 1,5 grados, los científicos respaldados por la ONU advierten que ese umbral podría superarse en los próximos años.
Al referirse a las conversaciones entre Irán y Estados Unidos en Suiza, el secretario general de la ONU dijo que cualquier acuerdo de paz sería bienvenido, pero advirtió que la crisis en Medio Oriente ya desencadenó “la madre de todas las crisis energéticas”.
La buena noticia es que ahora tenemos una salida clara, una salida limpia, dijo.
Desde 2010, el costo de la energía solar ha caído casi un 90 por ciento; el de la energía eólica terrestre, más de 70 por ciento; y el del almacenamiento en baterías, 95 por ciento.
Uno de los puntos de la hoja de ruta presentada por Guterres para acelerar la transición energética y reducir la dependencia de los combustibles fósiles implica que las emisiones mundiales deben caer con rapidez durante esta década, hasta llegar a cero neto en 2050.
Dijo que el G20 debe encabezar ese esfuerzo, pues sus miembros son responsables del 80 por ciento de las emisiones globales.
El jefe de la ONU pidió impulsar los proyectos de energía limpia y eliminar los subsidios públicos a nuevas iniciativas de combustibles fósiles y puso el foco en el impacto ambiental de la inteligencia artificial.
Expresó que las grandes empresas del sector deberían medir y hacer pública la huella de carbono, agua y suelo de sus centros de datos, y comprometerse a alimentarlos exclusivamente con energía renovable antes de 2030.
Para 2030, añadió, esos centros podrían utilizar suficiente agua como para cubrir durante un año las necesidades básicas de los mil 300 millones de habitantes del África subsahariana.
Reclamó Guterres que la transición hacia energías limpias debe crear empleo, respaldar a los trabajadores y las comunidades, y abrir oportunidades de desarrollo para los países de ingresos bajos y medianos.
Exigió aumentar la inversión en medidas que permitan a las comunidades prepararse para los efectos del clima extremo y reclamó que los países ricos cumplan su compromiso de duplicar la financiación para la adaptación, con una senda clara hacia su triplicación.
Los 300 mil millones de dólares prometidos a los países en desarrollo deben hacerse efectivos, junto con medidas concretas para movilizar 1,3 billones de dólares anuales de aquí a 2035.
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