De acuerdo con la indagación, realizada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en 16 mil 243 hogares de todo el país, con una tasa de respuesta del 99 por ciento, aproximadamente la mitad de la población angoleña está compuesta por niños y adolescentes de entre cero y 17 años.
Los datos presentados la víspera por la directora de Estadísticas Demográficas y Sociales del INE, Eliana Quintas, indicaron asimetrías entre la población urbana y la rural, como las que se expresan en la asistencia a la escuela primaria.
En este caso, la provincia de Zaire lidera con una tasa neta de asistencia del 87 por ciento, seguida de Lunda-Sul y Cuanza-Norte, ambas con un 80 por ciento, mientras Bié (44) y Cunene (48), con mayor población rural, están casi 40 puntos porcentuales por debajo.
Indicadores como la mortalidad infantil en menores de cinco años apuntan a una correlación directa entre el nivel de riqueza familiar y la tasa de fallecimientos, así como diferencias entre los territorios, como entre Malanje, con nueve muertes por cada mil nacidos, y Cuando y Cubango, con 87 por cada mil.
La desnutrición crónica se muestra en zonas rurales 20 puntos porcentuales por encima de las zonas urbanas y el acceso al agua potable es mayor en las áreas de la costa que en el interior del país, con tasas de acceso del 99.9 por ciento en Luanda, Cabinda (89.1) y Benguela (80.4); mientras en Uíge es apenas del 34.9 por ciento.
Las dificultades en el acceso al registro de nacimientos para niños menores de cinco años es otro asunto que refleja las diferencias, con provincias como Huambo, Cunene y Bié que exhiben cifras entre el 16 y el 25 por ciento.
El Gobierno implementa actualmente un programa para la inscripción automática de los recién nacidos en las instituciones de salud, pero en las zonas rurales muchos nacimientos ocurren fuera de las instalaciones sanitarias.
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