Según un artículo publicado en la revista Geophysical Research Letters, la investigación contribuyó a mejorar la comprensión sobre cómo se mueve y distribuye la energía cinética en los océanos.
Esta energía se reparte entre la asociada a corrientes relativamente estables,como la Corriente del Golfo o la Corriente Circumpolar Antártica y la vinculada a estructuras más variables, como remolinos y meandros.
“Estas últimas tienen una gran importancia en el transporte de calor, sal, nutrientes y carbono a través del océano”, enfatiza la fuente.
El trabajo confirma el papel dominante de los remolinos y meandros oceánicos en la circulación global y revisa las estimaciones realizadas hasta ahora sobre su contribución a la energía cinética total del océano.
Los resultados están sustentados en 23 años de observaciones obtenidas mediante altimetría satelital procedentes de múltiples misiones simultáneas.
Esta técnica –señalan los expertos- permite medir la altura de la superficie del mar y derivar información sobre las corrientes oceánicas.
Los investigadores concluyeron que aproximadamente el 72 por ciento de la energía cinética total del océano está asociada a estructuras variables de mesoescala, es decir, fenómenos con tamaños superiores a 100 kilómetros con una duración aproximada de entre 10 y 100 días, como remolinos y meandros oceánicos.
Este estudio muestra que la comprensión del océano mejora a medida que se dispone de observaciones más precisas, lo que pone de manifiesto la importancia de mantener y reforzar las redes de observación oceánica combinando la información satelital, medidas en el lugar y modelos numéricos.
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