A 22 días de que Fujimori asuma la Presidencia, Sánchez emprendió los preparativos de las proyectadas movilizaciones, en aras de lo que llamó la recuperación de la democracia y de la justicia capturadas por los sectores conservadores.
Las movilizaciones expresarán la franca oposición a Fujimori que anunció desde su ajustada derrota en el balotaje del 7 de junio, que atribuye a un presunto fraude preparado durante años de acciones, cambios de normas y maniobras de copamiento de las instituciones estatales, a lo que sumó la guerra mediática en su contra.
En declaraciones a la prensa, señaló que el Frente Patriótico en gestación congregará a una amplia gama de fuerzas políticas democráticas y organizaciones sociales.
En ese empeño, el líder del partido Juntos por el Perú (JP) anunció que recorrerá todos los municipios y provincias y recordó que ganó el balotaje en la gran mayoría de esos territorios y en 18 de las 26 regiones del país y recogerá las demandas de los pueblos visitados.
“Necesitamos este frente patriótico, democrático y popular para afianzar la victoria del pueblo, con la lucha constitucional y democrática, con paz social, con justicia y con convicciones profundas para anteponer el derecho de nuestros pueblos a una visión mafiosa de estado”, dijo en alusión al partido de Fujimori, Fuerza Popular (FP).
Preguntado sobre la presidenta electa, dijo que no confía en absoluto en ella, y la emplazó a concertar la creación de una comisión de la verdad que investigue las hasta hoy impunes 50 muertes de civiles en las protestas contra la detención y destitución, en diciembre de 2022, del entonces presidente.
Agregó a esa condición para dialogar con Fujimori -quien declaró que buscará conversar con sus opositores-, la libertad del encarcelado Castillo y la nulidad de las llamadas leyes pro-crimen, que atenúan la severidad contra la delincuencia y la constitución.
Sobre las características de las movilizaciones anunciada, dijo que el pueblo le hará sentir a Fujimori su rechazo en las calles y descartó insultarla y humillarla en su toma de posesión en el Palacio Legislativo, como hicieron los parlamentarios fujimoristas y sus aliados cuando Castillo asumió la Presidencia.
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