Las violentas precipitaciones caídas entre el domingo y lunes en Accra y sus alrededores dejaron fuertes inundaciones especialmente en la zona de Odawna, situada en la parte suroccidental de la ciudad.
Según la emisora nacional Joy FM, que cita fuentes del Servicio Nacional de Bomberos de Ghana, ya se rescataron unas 500 personas pero se teme que la cifra de fallecidos pueda aumentar debido a deslaves en los que trabajan equipos de excavación, y las operaciones de búsqueda continúan.
Asimismo se indicó que los bomberos desplegaron unidades de emergencia en varias zonas afectadas para evacuar a residentes atrapados por las inundaciones.
También las autoridades pidieron a residentes en zonas de peligro de inundación sigan las recomendaciones emitidas, ya que se espera las lluvias continúen.
Sin embargo, la habitual migración de las zonas rurales hacia la capital, fenómeno que se repite en los países subdesarrollados, aumenta los riesgos pues esas personas construyen asentamientos ilegales en zonas bajas y próximas a los ríos.
Además, existen antecedentes de inundaciones en la temporada lluviosa las cuales constituyen un aviso de lo que podría estar por venir en la forma de riadas que desaten brotes de enfermedades infecciosas, estomacales y respiratorias, e invasión de ratas, acompañantes habituales de esas catástrofes.
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