Los expertos del Baylor College of Medicine de Estados Unidos señalaron que las bacterias aúnan sus recursos, lo que ayuda a las células quiescentes o latentes a sobrevivir.
Estos hallazgos ayudan a explicar por qué algunas bacterias son difíciles de eliminar y sugieren posibles enfoques futuros para mejorar la eficacia de los antibióticos.
El estudio publicado en la revista Science recuerda que los antibióticos están diseñados para matar bacterias o impedir su crecimiento. Sin embargo, muchas veces dejan un pequeño grupo de supervivientes.
«Estos supervivientes no son genéticamente resistentes; en cambio, desactivan temporalmente ciertas partes de su metabolismo, entrando en un estado latente que les permite resistir el tratamiento y posteriormente proliferar”, argumentaron los especialistas.
De ahí que para los investigadores fue vital comprender cómo se forman y persisten estos supervivientes en la lucha contra las infecciones persistentes.
Los expertos indagaron sobre si las bacterias también podrían compartir directamente proteínas, las máquinas moleculares que realizan la mayor parte del trabajo en las células.
Ellos cultivaron de manera conjunta las bacterias donantes y receptoras para observar como se producía la transferencia de proteínas, aunque esto es poco frecuente en condiciones normales.
“Sin embargo, al exponer las bacterias a niveles bajos y no letales de antibióticos, la transferencia de proteínas aumentaba miles de veces”, puntualizaron los investigadores.
Descubrieron que la transferencia seguía ocurriendo incluso después de retirar las células donantes, dejando solo el líquido en el que habían crecido. Esto descartó el contacto directo entre células e indicó que se trataba de una sustancia liberada al medio ambiente.
El equipo descubrió que unas diminutas estructuras llamadas vesículas de membrana transportaban las proteínas.
Estas parecen pequeñas burbujas formadas por membrana bacteriana que se desprenden de las células y flotan libremente.
Al examinar más de cerca las células receptoras, se observaron claros signos de latencia pues las células redujeron la producción de proteínas, disminuyeron su metabolismo y activaron genes asociados con la persistencia.
Las células receptoras con alta actividad tenían mayor probabilidad de captar vesículas transportadoras de proteínas y sobrevivir al tratamiento con antibióticos.
La transferencia de proteínas también ayudó a las bacterias latentes a sobrevivir a la exposición a dosis letales de antibióticos tras la transferencia de vesículas; es decir, exponer las células a una mayor concentración de vesículas antes del tratamiento con antibióticos aumentó su supervivencia.
Los resultados sugieren que las proteínas transferidas ayudaron a las células latentes a soportar el estrés mientras su propia producción de proteínas se interrumpía.
El estudio demostró que los antibióticos provocan que un grupo de bacterias genéticamente idénticas se diferencie en dos grupos distintos.
En el primer grupo están las células donantes que responden liberando vesículas llenas de proteínas, y luego están las células receptoras que entran en estado latente pero son capaces de absorber proteínas de las vesículas entrantes, lo que les ayuda a sobrevivir.
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