Por Lemay Padrón Oliveros (Enviado especial)
En el caso de la Furia Roja, este Mundial presentaba muchas coincidencias con la cita de Sudáfrica 2010, cuando alzaron su única corona en la historia de estas lides.
Empezando por el juego inaugural, que volvía a ser Sudáfrica-México, con Javier Aguirre sentado de nuevo en el banquillo azteca, todo parecía ir de cara para España, que además aparecía nuevamente en el grupo H.
El actual campeón de Europa no arrancó bien ante Suiza en la cita sudafricana, ahora tampoco tuvo el mejor de los estrenos contra Cabo Verde, y cerró otra vez ante una selección sudamericana dirigida por Marcelo Bielsa, en este caso Uruguay.
Hace 16 años la colombiana Shakira también cantó la canción principal del torneo, así que todo esto esperanzaba a los españoles de poder sumar su segunda estrella.
En el caso de Portugal, el propio entrenador Roberto Martínez se quiso apuntar al carro de la numerología.
El seleccionador recordó que el número 6 es muy importante para el país, porque los lusos ganaron la Eurocopa en 2016, en 1966 fueron terceros en el Mundial, y en 2006 también llegaron a las semifinales.
Cábalas aparte, aquí las cosas se definen en el terreno, y aunque el destino parece llevarnos por los mismos derroteros, estas fugaces y etéreas premoniciones son tan improbables como el milagro silencioso de la vida misma.
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