Tomás Etcheverry calificó el paso por el All England como un “desastre”, en una sentencia que sonó a epitafio deportivo tras una semana sin victorias y con derrotas que cayeron como hojas secas sobre la hierba.
Francisco Cerúndolo, Mariano Navone y Juan Manuel Cerúndolo quedaron atrapados en la misma telaraña de frustración, incapaces de transformar expectativas en resultados y de quebrar la maldición de una superficie que suele pedir equilibrio y devuelve vértigo.
La imagen más dolorosa fue la de un grupo que llegó con nombres y ambición, pero se marchó con el vacío de una segunda ronda que nunca apareció, algo inédito para el tenis masculino argentino en los últimos 16 años.
En la rama femenina, Solana Sierra rozó el golpe de la semana ante Coco Gauff, aunque el esfuerzo quedó a un suspiro de la gloria y reforzó la sensación de que la epopeya argentina en Wimbledon quedó escrita, esta vez, en tinta borrada.
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