Para paliar un poco la sed de los aficionados capitalinos, aquellos que no puedan asistir al estadio Azteca tendrán a su disposición 36 pantallas gigantes en diferentes puntos de la ciudad, el doble de las instaladas previamente.
La medida busca aliviar las concentraciones populares, que ya costaron cuatro vidas en el anterior partido del Tri, y para eso se ubicaron 25 puntos en el céntrico Paseo de la Reforma, tres en Avenida de la República y otros en Avenida Juárez y las cercanías de la Plaza de la República.
Las autoridades capitalinas confirmaron que habrá un operativo especial, donde se desplegarán elementos de la policía y Protección Civil, así como personal médico y ambulancias en diversos puntos estratégicos para atender cualquier emergencia.
De igual manera, las rutas de acceso y salida se mantendrán libres para evitar cuellos de botella, el monitoreo con cámaras será permanente y se reforzará la coordinación entre autoridades federales y de movilidad.
Uno de los aspectos que conspiró contra los preparativos fue el rumor de un cambio de horario que incluso provocó críticas del técnico mexicano Javier Aguirre, aunque luego se mantuvo a las 16:00, hora local.
El argumento para el cambio oscilaba entre el pronóstico de tormenta eléctrica y lluvias intensas en el DF durante la tarde y las preocupaciones por la seguridad de los aficionados de ambos equipos.
De acuerdo con algunas fuentes, mientras más tarde empezara el choque más posibilidades había de que la cantidad de copas fuera en aumento, tanto antes como después del desafío, y por eso se valoró adelantarlo para las 12:00 horas.
Lo que sí se mantendrá es que el entretiempo estará animado por la archifamosa banda Maná, aunque en vivo y en directo solamente pueda hacerlo para un escaso por ciento de aficionados mexicanos.
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