Los datos reportados hasta ayer resultan elocuentes de la considerada mayor tragedia natural en la historia de este país tras el doble terremoto de 7,2 y 7,5 de magnitud en la escala de Richter que el 24 de junio impacto a siete estados del país, con epicentro en daños humanos y materiales en Caracas y La Guaira.
En estos dos últimos territorios se reportaron hasta el momento cifras considerables de la fuerza telúrica que dejó sin viviendas a 15 mil 50 personas, dos mil 646 fallecidos, 12 mil 666 heridos y seis mil 462 rescatados por los miles de personal militar y civil de más de una treintena de países del mundo y nacionales.
El último parte oficial reveló 885 edificios afectados, de ellos 189 colapsados en su totalidad, más de un centenar de ellos en La Guaira, cinco en la ciudad de Caracas, y en menor cuantía en otros estados.
Muchas son las historias desgarradoras y de esperanzas que circulan en las redes sociales y contadas por la prensa, de familias, hombres, mujeres y niños que fueron víctimas fatales y de quienes lograron sobrevivir sacados bajo los escombros por la pericia de más de un centenar de perros adiestrados, rescatistas y voluntarios nacionales y extranjeros.
En las más de 200 horas transcurridas desde el miércoles de la semana anterior a la fecha, un hecho que conmovió a las autoridades -reconocido así por la presidenta encargada Delcy Rodríguez, fue la solidaridad internacional llegada de 147 países.
“En nombre del pueblo y el Estado venezolano” agradezco por todas las manifestaciones de solidaridad, declaró la mandataria el jueves en rueda de prensa ante periodistas nacionales e internacionales.
Rodríguez reafirmó que “ha sido conmovedor la solidaridad internacional de los pueblos y Gobiernos del mundo”, de los que 34 fueron de América, 43 de Asia, 19 de África, 46 de Europa, tres de Oceanía, además de 31 organismos internacionales y multilaterales.
La dignataria reconoció también las expresiones solidarias de artistas internacionales como Bad Bunny, entre otros que enviaron ayuda humanitaria, las manifestaciones de solidaridad en el Mundial de Fútbol y las donaciones de multinacionales petroleras y gasíferas.
También anunció la apertura de una cuenta bancaria para el que quiera donar bajo el control del Banco de Desarrollo de América Latina, cuyos recursos y otros provenientes del Fondo Monetario Internacional, que fueron liberados por Estados Unidos de los fondos sancionados por las vigentes medidas coercitivas unilaterales.
En medio la tragedia natural el Gobierno y el Estado bolivariano reaccionaron de inmediato con sus posibilidades materiales y humanas públicas, y el apoyo privado, y se dedicaron a organizar, controlar y salvar vidas, ante un fenómeno que afectó, de alguna manera u otra, a poco más del 29 por ciento del territorio nacional.
Más de 14 mil efectivos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y de la Policía, y otros miles de Protección Civil, bomberos, rescatistas, entre otros, y más de 25 mil voluntarios, se movilizaron de inmediato en apoyo de sus compatriotas afectados, ya sea salvando vidas o apoyando en otras labores.
No faltó en esta coyuntura lo que la dignataria encargada calificó como “laboratorios mediáticos” que desde el primer momento activaron mecanismos desinformativos para multiplicar la zozobra, el miedo y la angustia como el hecho de anunciar un probable tsunami.
También mencionó el llamado a que la gente bajara en masa a La Guaira para supuestamente brindar apoyo, lo cual impediría el trabajo coordinado de las fuerzas y medios ya desplegados en el lugar y descalificar así la actuación de las autoridades.
Rodríguez se reunió en la semana con el ministro de Defensa de Brasil, José Múcio Monteiro, el canciller de Guinea Ecuatorial, Simeón Oyono Esono Angüe, y con una delegación presidida por el jefe de Asistencia y Rescate ante Desastres de Estados Unidos, Enn Magee.
Presidencia informó que esta última tuvo por objetivo coordinar la respuesta inmediata tras el doble sismo, abordar la emergencia desde el punto de vista de la optimización de las operaciones de rescate, la distribución efectiva de ayuda humanitaria y logística integral para el establecimiento de campamentos transitorios.
Medios como Aporrea llamaron la atención sobre la presencia en Venezuela de más 900 efectivos militares desplegados en el terreno, reconocido por el general Francis Donovan, comandante del Comando Sur, que en un artículo periodístico el doctor en Ciencias Sociales Pedro Alcalá, tildó de “invasión silenciosa disfrazada de ayuda humanitaria”.
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