Al realizar un balance de la máxima cita del balompié, iniciada el 11 de junio en el emblemático estadio Azteca, la mandataria catalogó a esta urbe como “la alegría de la humanidad, el epicentro de una gran fiesta multicultural”.
“Recibimos al mundo con los brazos abiertos; nos convertimos en los mejores anfitriones del Mundial, en los más hospitalarios y cálidos del mundo, con un ambiente único que atrapa y hace que no dejen de venir los visitantes”, dijo en conferencia de prensa.
La selección nacional de fútbol culminó la víspera su paso por la Copa 2026 tras caer ante Inglaterra en una jornada que marcó también el final de los partidos celebrados en este país, co-anfitrión del evento junto a Canadá y Estados Unidos.
“El Mundial no ha terminado y sabemos que seguirán llegando visitantes. En pleno Reforma, por ahí teníamos una foto, anoche en la madrugada, un grupo de ingleses apoyaban a Inglaterra y lo hicieron sin ningún incidente de violencia, algo a lo mejor impensable en otros lugares”, opinó.
Brugada agradeció a todos los aficionados “por este comportamiento ejemplar”, al asegurar que México abrazó a todas las naciones y culturas y demostró que “es posible un Mundial sin racismo, sin discriminación y sin xenofobia”.
Además, resaltó el éxito del Mundial Social, una estrategia para acercar la cita futbolera a las comunidades, como parte de la cual se construyeron más de dos mil obras permanentes, entre estas, 500 canchas nuevas o completamente renovadas.
También mencionó la apertura de festivales, así como la colocación de pantallas gigantes para transmitir en vivo los juegos en distintos puntos de la urbe, fundamentalmente en la avenida Paseo de la Reforma.
“Garantizamos que millones pudieran disfrutar estos días, de un gran Mundial. Para quienes no tuvieron oportunidad de entrar a los estadios, que fue la mayoría, logramos una verdadera democratización del Mundial, en el espacio público”, subrayó.
La mandataria local afirmó que funcionó la estrategia de organización en dichos espacios, que se volvieron más concurridos a medida que la selección nacional avanzaba en el torneo, aunque también lamentó nuevamente el deceso de cuatro personas durante las celebraciones del martes.
Tras la victoria de la selección nacional frente a Ecuador y su pase a octavos de final, un millón 400 mil aficionados salieron a festejar ese día en las calles de la urbe, jornada que culminó con tres fallecimientos por asfixia y otro por una crisis convulsiva.
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