Macron fue recibido en el Aeropuerto Internacional de Damasco por el ministro sirio de Asuntos Exteriores, Asaad Al-Shaibani, según informó la agencia estatal siria SANA.
La visita, prevista para dos días se centrará en las relaciones bilaterales entre Siria y Francia, así como en las vías para apoyar la estabilidad, la soberanía y la integridad territorial del país árabe.
Tras su llegada, el mandatario francés afirmó que viajó a Damasco para “reafirmar el compromiso de Francia de apoyar al pueblo sirio en favor de una Siria soberana, unida en su diversidad y en paz con sus vecinos”.
“Abramos juntos un nuevo capítulo de estabilidad y paz”, expresó Macron, en referencia a la voluntad de París de avanzar hacia una nueva etapa en las relaciones con Siria.
De acuerdo con el Palacio del Elíseo, la visita constituye la primera de un jefe de Estado de la Unión Europea a Siria desde la caída del gobierno de Bashar al-Assad en diciembre del 2024 y se produce un año después de la visita a Francia del presidente sirio, Ahmed al-Sharaa.
El Elíseo señaló que Macron reiterará el apoyo de Francia a la unidad de Siria y al principio de una transición política integral y pluralista, capaz de garantizar los derechos, la seguridad y la representación de todos los sectores de la sociedad siria.
La visita también busca abrir un nuevo capítulo en la asociación franco-siria en los ámbitos económico y de seguridad, así como respaldar los esfuerzos orientados a fortalecer la estabilidad regional y diversificar las rutas de suministro entre Europa y Oriente Medio.
El viaje se produce tras una serie de contactos diplomáticos en los que París reiteró su apoyo a la unidad y soberanía de Siria, así como a un proceso político que responda a las aspiraciones del pueblo sirio.
El ministro sirio de Asuntos Exteriores, Asaad al-Shaibani, conversó el domingo por teléfono con su homólogo francés, Jean-Noël Barrot, sobre los últimos acontecimientos regionales e internacionales y las vías para fortalecer las relaciones bilaterales.
La llegada de Macron a Damasco posee un peso simbólico y político particular, al reflejar un cambio en las relaciones franco-sirias hacia un mayor nivel de comunicación directa.
También genera expectativas sobre los posibles acuerdos que puedan surgir de las conversaciones en torno a la estabilidad, la reintegración de Siria en la comunidad internacional y el papel de Francia en el apoyo a la próxima etapa.
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