Bajo un sol impropio de la hierba sagrada, el número uno del mundo tejió un triunfo de autoridad por 7-5, 7-6(4) y 6-3 en la pista uno del All England Club, donde el termómetro rozó los 30 grados.
El italiano, que hizo del apremio una estrategia y del sudor un aliado incómodo, aceleró los intercambios para esquivar su conocida fragilidad ante el calor y firmar su duodécima victoria consecutiva en el césped londinense.
Struff, veterano de 36 años y armado de potencia, sostuvo el pulso hasta el equilibrio del primer set y forzó un desempate en el segundo, pero terminó cediendo ante la consistencia y el pulso competitivo del campeón vigente.
Sinner, que ya no ha concedido sets desde su estreno dubitativo en el torneo, gestionó los momentos de asfixia con hielo y templanza, como quien enfría no solo el cuerpo sino también el vértigo del partido.
El italiano alcanza así por tercera vez las semifinales en Wimbledon y aguarda ahora por el vencedor del duelo entre Novak Djokovic y Felix Auger-Aliassime, en lo que podría ser una final anticipada sobre la hierba más ilustre del tenis.
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