La situación se complica por la precariedad en que viven cientos de miles de desplazados en los campamentos de tiendas de campaña creadas tras la destrucción de sus viviendas por los bombardeos indiscriminados del ejército israelí.
El alerta aparece en el más reciente Informe sobre la Situación Humanitaria emitido por la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU(OCHA, en inglés) y se basa en fuentes en el terreno.
Esta crisis se agrava por la destrucción sistemática de los hospitales y postas médicas en el enclave costero palestino por las fuerzas armadas de Tel Aviv que ocupan el 60 por ciento de la franja.
Solo en las últimas dos semanas fueron detectados nueve mil 300 contagios, la mitad de ellos en el campo de refugiados de Khan Yunis, según la fuente.
Agrega que “esta alza se debe a las deterioradas condiciones medioambientales, la superpoblación y brechas por la higiene y el saneamiento, complicadas por las altas temperaturas del verano”.
A este cuadro dantesco se suma la proliferación de roedores y otros parásitos en el 83 por ciento de los campos de desplazados, acorde con las pesquisas realizadas para emitir el informe de OCHA.
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