Titulado La distancia entre el discurso y el territorio, el informe fue presentado por representantes de la sociedad civil del Consejo Nacional de los Pueblos y Comunidades Tradicionales (CNPCT) ante la Casa Civil y la Secretaría General de la Presidencia, reportó el portal Brasil de Fato.
El documento evalúa las políticas impulsadas durante el tercer mandato del presidente Luiz Inácio Lula da Silva y concluye que, aunque desde 2023 comenzó una reestructuración de las políticas públicas, las principales agendas siguen sin implementarse.
Las demandas prioritarias incluyen la promulgación del Decreto Nacional de Regularización de los Territorios Tradicionales y la implementación del Plan Nacional de Desarrollo Sostenible de los Pueblos y Comunidades Tradicionales.
También exigen el fortalecimiento de la Secretaría Nacional del sector, el aumento del presupuesto para políticas públicas y la garantía de participación social en las decisiones gubernamentales.
El presidente del CNPCT, Samuel Caetano, afirmó que el principal desafío consiste en transformar el reconocimiento político alcanzado en los últimos años en derechos efectivos para las comunidades.
Según el dirigente, citado por Brasil de Fato, el decreto de regularización territorial continúa sin ser firmado, el plan nacional aún no se ejecuta plenamente y persisten limitaciones presupuestarias, así como dificultades de coordinación entre los distintos ministerios.
La ausencia de un mecanismo nacional de regularización mantiene a miles de comunidades en situación de inseguridad jurídica, expuestas a conflictos por la tierra, ocupaciones ilegales, expansión del agronegocio, actividades mineras y grandes proyectos de infraestructura, señala el informe.
El documento también critica el ritmo de implementación de las políticas públicas dirigidas a esos sectores y sostiene que, aunque la creación de la Secretaría Nacional de Pueblos y Comunidades Tradicionales representó un avance institucional, su capacidad de respuesta aún resulta insuficiente.
Con el nombre de pueblos y comunidades tradicionales se designa en Brasil a grupos culturalmente distintos que se reconocen como tales, con formas propias de organización social, y que ocupan y utilizan territorios y recursos naturales como condición para su reproducción cultural, social, religiosa, ancestral y económica.
También se caracterizan por utilizar conocimientos, innovaciones y prácticas generadas y transmitidas a través de la tradición.
En el país se reconocen al menos 28 de estos grupos, entre ellos los quilombolas (descendientes de esclavos africanos), caiçaras (comunidades costeras tradicionales), recolectores de caucho y los pueblos gitanos.
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