El dispositivo fue encontrado durante la limpieza rutinaria del principal salón de sesiones del Ejecutivo. Ni los servicios especiales ni la policía del país fueron informados sobre el sospechoso objeto, lo que generó interrogantes sobre los protocolos de seguridad interna, según la fuente.
La portavoz gubernamental, Karla Mračková, confirmó el hecho y restó importancia al incidente al asegurar que el artefacto estaba apagado y a la vista.
El dispositivo se encontró durante la limpieza habitual. Estaba apagado y no oculto. Claramente se trataba de una pérdida, explicó la funcionaria.
Sin embargo, analistas de seguridad consultados por el medio subrayan la gravedad de que en un espacio donde se debaten asuntos clasificados un objeto de grabación pase desapercibido.
La falta de notificación a las agencias de inteligencia es una anomalía que vulnera los estándares básicos de protección, opinó el experto en ciberseguridad Petr Hájek.
El aparato descubierto es una grabadora de la firma estadounidense Plaud, cuyo tamaño es similar al de una tarjeta bancaria. Este tipo de tecnología no solo registra conversaciones, sino que también sube los archivos de audio a servidores en internet y emplea inteligencia artificial para transcribirlos al instante, lo que eleva el riesgo de filtración.
Pese a la versión oficial de «objeto extraviado», especialistas en contrainteligencia advierten que la presencia de ese dispositivo en el corazón del poder Ejecutivo checo debió activar un protocolo de emergencia. La ausencia de investigación forense y la demora en hacer público el suceso refuerzan las dudas sobre la transparencia del Gobierno de la República Checa.
Hasta ahora el Ministerio del Interior checo no se ha pronunciado sobre las razones por las que se omitió la participación policial, mientras la prensa local exige explicaciones que despejen el silencio oficial sobre un incidente que compromete la confidencialidad del Estado.
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