Durante su estancia en esta nacion sudamericana, el funcionario estadounidense se reunió con el jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, Henry Delgado, visitó unidades militares y recorrió instalaciones en la provincia fronteriza de Esmeraldas.
De acuerdo con información oficial ecuatoriana, “las Fuerzas Armadas del Ecuador fortalecieron la cooperación con el Comando Sur de los Estados Unidos mediante una agenda de trabajo y un recorrido fluvial para evaluar capacidades operativas y acciones de seguridad en la frontera norte”.
El Comando Sur, por su parte, afirmó que Ecuador es un “socio firme y esencial” dentro de la Coalición Contra los Cárteles de las Américas, iniciativa promovida por el presidente estadounidense, Donald Trump, en la Cumbre Escudo de las Américas, a la que se sumaron gobiernos de derecha de la región.
La visita de Donovan coincidió con la publicación esta semana por parte del Gobierno ecuatoriano del Plan Nacional de Seguridad Integral 2025-2029, que incorpora la cooperación internacional como uno de los ejes de la estrategia para enfrentar al crimen organizado.
Las operaciones conjuntas con fuerzas de Washington han sido cuestionados por legisladores y analistas, quienes advierten sobre posibles riesgos para la soberanía nacional y un incremento de la influencia estadounidense en la política de seguridad ecuatoriana.
Incluso, congresistas estadounidenses solicitaron limitar la cooperación con Ecuador tras denuncias de violaciones de derechos en un operativo militar conjunto efectuado en marzo pasado.
Parlamentarios de la Revolución Ciudadana sostienen que el Gobierno utiliza una narrativa de guerra permanente para justificar una mayor presencia extranjera.
A su vez, voces críticas recuerdan que la mayoría de los ecuatorianos rechazó, mediante referendo en noviembre de 2025, una propuesta del presidente Daniel Noboa para modificar la Constitución y autorizar el establecimiento de bases militares extranjeras.
El Gobierno, por su parte, defiende la cooperación con Estados Unidos y otros países aliados al considerar que resulta necesaria para fortalecer las capacidades operativas de las fuerzas de seguridad frente a las organizaciones del crimen organizado.
Ecuador vive desde 2024 bajo un decreto de “conflicto armado interno” que declaró Noboa para intensificar la lucha contra las bandas criminales.
Pese a esa declaratoria y a otras medidas como la militarización y estados de excepción con toques de queda, 2025 cerró con un récord de más de nueve mil homicidios de acuerdo a cifras del Ministerio del Interior.
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