En rueda de prensa, Yusuf acusó a otros políticos y a los medios de comunicación de avivar la hostilidad contra el partido, lo que, según afirmó, ha provocado amenazas de muerte contra Farage y otros legisladores.
Indicó que Farage ha recibido cerca de 600 amenazas de muerte desde febrero, justificación que, entre otras, ha utilizado para defenderse de las acusaciones por aceptar una donación de cinco millones de libras (6,70 millones de dólares) de un multimillonario inversor en criptomonedas.
En el intercambio con los periodistas, la representante de Reform UK pidió garantías de seguridad total para todos los legisladores que así lo deseen, tras el asesinato de Ann Widdecombe, una destacada miembro de la formación liderada por Farage.
Al rendir homenaje a Widdecombe, una exministra conservadora de 78 años asesinada en su domicilio la semana pasada, Yusuf señaló que los legisladores necesitaban mejores medidas de seguridad, indicó la agencia de noticias Reuters.
En el Reino Unido, los políticos están acostumbrados a sufrir agresiones verbales por parte del público, pero en los últimos años muchos legisladores han señalado que el tono se ha vuelto cada vez más desagradable y peligroso, llevando a algunos a modificar sus rutinas y comportamientos para evitar confrontaciones.
En 2021, el legislador conservador David Amess murió apuñalado en una iglesia a manos de un hombre inspirado por el Estado Islámico.
Cinco años antes, la diputada laborista Jo Cox fue tiroteada y apuñalada por un atacante obsesionado con el nazismo durante la campaña del Brexit.
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