Tales planes podrían generar cerca de 50 mil empleos directos durante la etapa de construcción de plantas e infraestructura entre 2026 y 2040.
Además, crearán cerca de cuatro mil puestos de trabajo permanentes para la operación y el mantenimiento de las instalaciones una vez que la industria alcance su madurez, con alta participación de inversión foránea.
De esa forma lo contempla un estudio elaborado por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social y el Ministerio de Industria, Energía y Minería.
El informe señala que el desarrollo de esta industria representa una oportunidad para diversificar la matriz productiva, impulsar la descarbonización de sectores de difícil electrificación y consolidar nuevas cadenas de valor vinculadas a la transición energética.
Uruguay podría convertirse en un exportador relevante de e-combustibles y, al mismo tiempo, producir urea verde para el sector agropecuario, reduciendo la dependencia de las importaciones y mejorando el perfil ambiental de las exportaciones.
Alcanzar ese potencial demanda la instalación de nuevas plantas de producción de hidrógeno y de derivados, junto con infraestructura asociada como redes eléctricas, sistemas de almacenamiento, hidroductos, ductos para dióxido de carbono y mejoras en la logística ferroviaria y portuaria.
El proyecto de hidrógeno verde y e-combustibles en el departamento de Paysandú, desarrollado por la empresa HIF Global y pendiente de un acuerdo de relocalización, podría convertirse en una de las inversiones privadas más grandes de la historia de Uruguay, valorada entre cuatro mil y seis mil millones de dólares.
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