sábado 8 de agosto de 2026

Copa Mundial de Fútbol 2026

México, Estados Unidos y Canadá

Latidos Mundialistas: ¿El “Mundial más inclusivo de la historia”?

MUNDIAL DE FúTBOL 2026
Por Lemay Padrón Oliveros (enviado especial)

Ciudad de México, 20 jul (Prensa Latina) El eslogan cacaredo por la Federación Internacional de Fútbol (FIFA) se tambaleó desde el inicio por las draconianas medidas migratorias de Estados Unidos, y la Copa Mundial terminó siendo la más restrictiva en términos de acceso real.

Por ejemplo, Haití se clasificó por primera vez en más de 50 años, pero las medidas de viaje de la administración Trump impidieron que el grueso de sus aficionados accediera al país.

El doble rasero geopolítico viene mostrando su feo rostro desde hace años, cuando se suspende a Rusia apenas cuatro días después de iniciado el conflicto armado con Ucrania, en febrero de 2022, pero se sigue guardando silencio ante los bombardeos israelíes en Gaza.

Trump declaró la presencia de Irán “no apropiada”, y sin el más mínimo rastro de vergüenza la selección iraní fue desplazada de su campo base en Arizona a la mexicana Tijuana, con permiso de entrada al país anfitrión de 24 horas por partido y 11 miembros de su cuerpo técnico sin visado.

El presidente del ente futbolero planetario, Gianni Infantino, prometió soluciones en una visita al vestuario iraní, pero esas nunca llegaron y la comitiva persa tuvo que asumir sus compromisos sin el debido descanso.

Al estilo de Mussolini en la Copa del Mundo de 1934, de Hitler en los Juegos Olímpicos de Berlín 1936 o de la junta argentina en el Mundial de 1978, asistimos a un burdo intento de lavado de imagen cuando una de las sedes está en conflicto armado con varias naciones.

La entrada más barata para la final alcanzó cuatro mil 185 dólares en la venta general de diciembre, más de siete veces el precio de Catar 2022, en la reventa esa cifra se multiplicó varias veces.

Entidades defensoras de los derechos de los consumidores denuncian que la FIFA administra el principal espectáculo futbolístico sin rendir cuentas ante gobiernos, parlamentos o aficionados.

La sintonía entre Infantino y Trump, elegidos ambos en 2016, roza lo escandaloso, sobre todo en el caso del primero, que llegó al cargo prometiendo transparencia tras el Fifagate, el mayor escándalo de corrupción de la institución… del otro nada sorprende a estas alturas.

Quedó bastante claro en octubre del año pasado, cuando acompañó la mandatario norteño a la cumbre de paz de Sharm el-Sheij (Egipto), como único participante sin responsabilidad política entre 20 jefes de Estado, y más aún cuando creó el “Premio FIFA a la Paz” para regalárselo.

El estilo Infantino parece basarse en el compromiso forzoso, pues remunera a 211 federaciones nacionales mediante el programa Forward y la manera de cobrar es en fidelidad, incluyendo el silencio cuando adjudica los Mundiales a naciones con poca tradición, pero líderes poderosos como el emir Al-Thani en 2022, Trump en 2026 y el saudita Mohammed bin Salman para 2034.

Dice lo contrario, pero no defiende los derechos de los aficionados, ni los de los equipos, ni los del propio fútbol.

kmg/lpo

[tabla_mundial]
Relacionadas FIFA 2026
EDICIONES PRENSA LATINA
Copy link