Entre julio y octubre, las aguas del Pacífico panameño reciben principalmente a la ballena jorobada (Megaptera novaeangliae), una especie que llega desde el hemisferio sur para reproducirse y dar a luz, lo que convierte al país en uno de los principales destinos regionales para el turismo de naturaleza.
MiAmbiente alertó que el incremento del tránsito de embarcaciones en áreas de observación eleva el riesgo de incidentes cuando no se respetan las distancias y reglas de navegación, situación que puede alterar el comportamiento de los cetáceos y afectar procesos como el descanso, la alimentación y el cuidado de las crías.
De acuerdo con la Resolución DM-0144-2022, las embarcaciones deben mantenerse al menos a 250 metros de las ballenas y a 100 metros de los delfines, navegar a una velocidad máxima de cuatro nudos, colocar el motor en neutral cuando los animales se aproximen y limitar el tiempo de observación a 30 minutos, o a 15 minutos cuando se trate de una madre con su ballenato.
La normativa también prohíbe perseguir, rodear, interceptar o bloquear el desplazamiento natural de los cetáceos, medidas dirigidas a reducir el estrés sobre las especies y garantizar la seguridad de turistas y tripulaciones.
Además la cartera ambiental recordó que el incumplimiento de estas disposiciones puede derivar en sanciones administrativas, multas, la suspensión de licencias para capitanes y la cancelación del registro de embarcaciones involucradas en infracciones.
Las autoridades señalaron que Panamá alberga algunos de los principales sitios de observación de cetáceos en la región, entre ellos el Archipiélago de Las Perlas, el Golfo de Chiriquí, el Parque Nacional Coiba y el Golfo de Montijo, donde cada temporada miles de visitantes participan en excursiones de avistamiento.
Organismos internacionales como la Comisión Ballenera Internacional y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza coinciden en que el turismo responsable, basado en protocolos científicos y ambientales, contribuye a la conservación de estas especies y al desarrollo sostenible de las comunidades costeras.
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