El siniestro ocurrió este fin de semana en la isla de Fogo cuando un transporte escolar regresaba a San Felipe, luego de una excursión al cráter volcánico de Pico do Fogo.
La mayoría de los fallecidos eran niños y adolescentes y 18 de las víctimas fueron ya enterradas la víspera en la tarde, mientras otros siete habían sido inhumadas durante la mañana.
Al parecer, por causas que se investigan, el autobús que transportaba a 32 personas, se desvió de la carretera y cayó en un barranco.
El presidente de Cabo Verde, José María Neves, estuvo presente en los funerales de las víctimas y ordenó una investigación sobre las causas del accidente.
Los accidentes de tránsito y los desastres fluviales son comunes en las carreteras y las vías fluviales de países africanos hasta el punto que la Organización Mundial de la Salud los cataloga como pandemia.
Las colisiones en las vías ocurren debido a su mal estado, la desobediencia de las leyes del tránsito y la ingestión de bebidas y drogas por los conductores; en los ríos y lagos por la sobrecarga de las embarcaciones ante el afán de lucro de los patrones.
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