Durante el juicio, que se extendió por 10 días, Kassoum Goita, de igual apellido pero sin relación familiar con el jefe de la Junta militar, Asimi Goita, fue acusado de sospecha de intentar un golpe de estado y desestabilizar a las instituciones estatales, según fuentes judiciales.
En el desarrollo del proceso Goita negó los cargos y acusó abiertamente a las autoridades gobernantes de corrupción, mientras, el fiscal solicitó una pena de 20 años de prisión para él y otros cinco acusados.
A principios de agosto del pasado año, también se conoció de la detención de unos 40 militares en relación con un supuesto complot en el que estaban implicados dos oficiales de alto rango, el general de brigada Abass Dembélé, quien había sido gobernador de la región de Mopti, y la general de brigada Nema Sagara, una de las mujeres africanas de mayor rango.
Por su parte, el ministro de seguridad de Malí, General Daoud Aly Mohammedine, afirmó en ese momento a los medios locales que una investigación estaba en marcha y que la situación estaba completamente bajo control.
Desde 2021 la junta maliense con Assimi Goita al frente prometió celebrar elecciones en un plazo de 18 meses pero los comicios fueron aplazados hasta 2027.
En mayo, el jefe de la junta disolvió todos los partidos y organizaciones políticas en Malí, lo que desató protestas generalizadas.
Desde 2012 Malí está sumido en una profunda crisis alimentada por la violencia de grupos afiliados a Al Qaeda y a la organización Estado Islámico (EI), así como por grupos criminales.
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