La decisión fue formalizada por el Ministerio de Hacienda mediante una ordenanza firmada por su titular, Darío Durigan, que prolongará el beneficio a partir del 26 de julio, cuando expiraba la vigencia inicial de la medida, impuesta el último 25 de mayo.
Tal subsidio surgió como respuesta al encarecimiento de los combustibles a partir de la escalada del conflicto en Oriente Medio y el aumento de las cotizaciones internacionales del crudo.
Según la administración brasileña, el reciente recrudecimiento de las tensiones en dicha zona geográfica mantiene la presión sobre el mercado petrolero.
Conocida oficialmente como subvención económica, la ayuda consiste en un aporte directo del Estado a productores e importadores de gasolina, administrado por la Agencia Nacional del Petróleo, Gas Natural y Biocombustibles.
En la práctica, explicaron medios de prensa, el Gobierno asume parte del costo del combustible para evitar que los reajustes en las refinerías o en el mercado internacional se trasladen íntegramente a los surtidores de las estaciones de servicio.
Las autoridades recordaron que pocos días después de la entrada en vigor del subsidio, la compañía Petrobras aumentó en 0,48 reales por litro el precio de la gasolina A vendida a las distribuidoras.
Gracias a la subvención, el incremento efectivo para el consumidor se redujo a alrededor de 0,04 reales por litro.
El beneficio para el diésel, fijado en 1,12 reales por litro, continuará igualmente en vigor, después de que el Congreso Nacional prorrogó por 60 días la medida provisional 1.363, que creó ese mecanismo de compensación para el combustible utilizado en el transporte de cargas y pasajeros.
La normativa establece que, al concluir cada período de vigencia, el Ministerio de Hacienda podrá mantener, modificar o suspender el subsidio, siempre que comunique la decisión con al menos 15 días de antelación a los productores e importadores beneficiados.
mem/dsa





