Las declaraciones se conocen después que Saada firmó la víspera un acuerdo de cinco años con el sector cinematográfico francés en el que Canal+ se compromete a invertir 980 millones de euros entre 2028 y 2032 en el desarrollo de la cinematografía nacional y europea.
Como antecedente del referido arreglo estuvieron las polémicas declaraciones lanzadas por el magnate cinematográfico en el Festival de Cannes, celebrado en mayo último, recordó el diario Le Figaro.
El principal dirigente del Canal+ prometió evitar el financiamiento de filmes de los firmantes de un manifiesto que denunciaba “la creciente influencia de la extrema derecha” en el cine y en el que se apuntaba a Vincent Bolloré, un crucial accionista de ese conglomerado.
Posteriormente, y ante el revuelo causado por ese tipo de declaraciones en pleno festival de Cannes, Saada debió aclarar que tampoco tenía la intención de elaborar una “lista negra”. Sin embargo, este martes el empresario volvió a la carga al declarar que “no olvida nada”. “Se trata del uno por ciento de las personas que firmaron esa petición”, declaró, en referencia al citado manifiesto.
En vísperas de la inauguración del Festival de Cannes, alrededor de 600 profesionales del cine, entre ellos actrices como Juliette Binoche y Adèle Haenel, además de directores, productores, técnicos y guionistas, publicaron una tribuna en el diario Liberation.
Bajo el título de “Zapper Bolloré”, el material advertía sobre lo que calificaban como “la creciente influencia de la extrema derecha” en el cine francés.
El manifiesto se refería a la concentración del poder económico, al indicar que el grupo de Bolloré controla o influye en una parte cada vez mayor de la cadena audiovisual: Canal+, Studiocanal y la futura entrada en el capital del circuito de salas UGC.
Tal paso le daría un peso extraordinario al conglomerado en la financiación, producción, distribución y exhibición de películas.
Los firmantes del documento denunciaron entonces que Bolloré impulsa un proyecto político y cultural conservador a través de varios de sus medios (como CNews y Europe 1) y temían que esa orientación también influyera en las películas que reciben financiación.
No emitían una acusación sobre la existencia de una censura sistemática, sino que advertían sobre el riesgo de una influencia creciente en las decisiones editoriales y culturales.
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