Este parecer lo sustentan turoperadores y agentes de viajes debido a la versatilidad y nuevos barcos o rutas.
A partir de los encargos de nuevos barcos para la modalidad turística de cruceros, se puede percibir el desarrollo de esta especialidad y el futuro promisorio, con el incremento de tamaños, capacidades y recorridos, sobre todo por el área caribeña.
El libro de los encargos para esta industria incluye sobre todo a astilleros de Europa y Japón, con 22 barcos que hicieron época y nuevos reclamos que generalizan 66 mil 831 capacidades, a partir de una inversión mundial de 14,9 mil millones de dólares.
Entre los barcos en astilleros destacaron AIDAstella y MSC Preziosa previstos, Norwegian Breakaway y Europa 2, Royal Princesa y Le Soléal.
Como novedades aportan deslizador de agua que se extiende en 18 cubiertas hasta los 120 metros, y en materia de peso el tonelaje transita de las 144 mil toneladas del Norwegian Breakaway, pasando por 141 mil hasta las 71 mil toneladas del AIDAstella.
Cabinas espaciosas, pisos de cristal, suites con sus propias Spa, balcones y muchos bares y restaurantes marcan el esplendor de estas naves de recreo, junto con el dato de sobrepasar los tres mil pasajeros y cifras millonarias de construcción, en la ronda de los 760 millones de dólares por barco.
Los cruceros son viajes en barcos de pasajeros a cualquier parte del Planeta con fines de placer, como una modalidad turística diferente y especial para conocer varios lugares, y algunos sitios inexplotables por otros medios de transportes.
En la actualidad esta vía de transporte es considerada emergente, de acuerdo con cifras que pueden rondar los 16 millones de cruceristas de los que unos cuatro millones son personas solas o parejas solteras.
No obstante, se aprecia un crecimiento y la generación de empleos directos e indirectos, considerando la construcción de nuevos barcos y sus mantenimientos en los puertos de atraque, tal como lo reflejan los reportes de las propias compañías.
Sobre su historia, en 1835 apareció el primer anuncio de crucero en el periódico británico Shetland Journal con la finalidad de visitar Escocia, Islandia y las Islas Feroe; para ese entonces nadie auguraba el impetuoso desarrollo de esta modalidad.
La primera compañía en salir al mercado se creó en 1837 en Stromness, por Arthur Anderson y Brodie Wilcox, cuyo nombre fue Peninsular Steam Navigation Company, que luego se transformó en P and O Cruises.
Esa iniciativa llamó la atención de los grupos inversionistas y en 1840 Samuel Cunard fundó la Cunard Line para trasatlánticos desde Liverpool hasta Halifax, Nueva Escocia, Canadá.
Precisamente una de las grandes hazañas de la ingeniería naval la anotaría el defenestrado crucero, botado en 1912, Titanic, que se hundió al quinto día de viajes luego de chocar con un iceberg.
En 1930 el crucero comenzó como una llamada a la revolución social. Era una forma alternativa de disfrutar de ciertas comodidades y privilegios restringidos en tierra y empezó la generación de los barcos más lujosos, y más grandes.
Los países que se apuntaron a esta tendencia fueron Estados Unidos, Alemania, Reino Unido y Francia que compendian por el mercado, y entre los barcos destacables apareció el Queen Mary, construido en 1948, ahora anclado como hotel flotante en Long Beach, Estados Unidos.
Ya para 1960 aparecían registradas 100 compañías de pasajeros. Ese concepto no se transformó mucho, y se destina a un sector de gran poder adquisitivo, cuando en la actualidad existen 280 navieras, tanto marítimas como fluviales, que ofrecen unos 30 mil cruceros a dos mil destinos.
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