En el mensaje, que fue difundido por el propio jefe de Estado en su red social X, el comunicador le refirió que en la audiencia de fianza de su caso, un abogado del Departamento de Estado calificó al gobernante “como un enemigo de los Estados Unidos” y lo vinculó “con supuestas actividades de espionaje”.
Coral le expresó a Petro que está “completamente seguro de que este señor mafioso de la Espriella (el presidente electo) facilitará todos los mecanismos, judiciales y no judiciales, para intentar someter su libertad, su dignidad e incluso poner en riesgo su vida”.
A modo de conclusión, el activista le pidió al presidente, a quien le quedan cinco días en el poder, que salga del territorio neogranadino antes del 6 de agosto porque se le necesita “con vida y con dignidad para recuperar el país”.
Tras su detención en el estado de Arizona, Petro denunció que el activista colombiano era un preso político en Estados Unidos y señaló al secretario de Estado, Marco Rubio, como el responsable de su encarcelamiento.
Señaló que el comunicador fue apresado y golpeado por el gobierno de Washington debido al apoyo político que Rubio “dio al defensor de narcoparamilitares genocidas del pueblo colombiano, Abelardo de la Espriella, quien sugirió su captura”, en referencia al mandatario entrante.
Recordó el gobernante que Coral, quien pidió asilo en Estados Unidos porque las mafias podían asesinarlo hace diez años, según enfatizó, es hijo de un capitán que fue víctima de homicidio durante el operativo policial preparado para detener el accionar del narcotraficante Pablo Escobar.
Franklin Humberto Coral, más conocido como Beto Coral, fue arrestado por agentes del Homeland Security Investigations (HSI en inglés), la principal rama investigativa del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, después de promover una marcha contra el otrora candidato presidencial De la Espriella.
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