Según informó la Agencia Brasil, los presidentes de ambas cámaras acordaron limitar la actividad legislativa a dos períodos de «esfuerzo concentrado» debido a la campaña para las elecciones generales de octubre.
El primero de esos periodos se desarrollará del 10 al 14 de agosto y el segundo entre el 31 de agosto y el 3 de septiembre.
La expectativa es que las votaciones en los plenarios ocurran únicamente durante esas dos semanas, una dinámica habitual en los años electorales, cuando disminuye la actividad parlamentaria.
Entre las iniciativas pendientes figura la Propuesta de Enmienda Constitucional (PEC) que plantea el fin de la jornada laboral de seis días de trabajo por uno de descanso (escala 6×1), cuyo avance permanece detenido en la mesa del presidente del Senado, Davi Alcolumbre.
También aguardan deliberación la PEC sobre Seguridad Pública, impulsada por el Gobierno y ya aprobada por la Cámara de Diputados; el proyecto para regular la explotación de minerales críticos, y las leyes presupuestarias correspondientes a 2027.
Además, el Legislativo mantiene pendientes 87 vetos presidenciales, entre ellos los relacionados con la reglamentación de la reforma tributaria, el Estatuto del Pantanal, las leyes presupuestarias de 2026 y el marco regulatorio del sector eléctrico.
De acuerdo con Agencia Brasil, otras propuestas que no llegaron al plenario durante el primer semestre y podrían retomarse este mes son el proyecto de ley que criminaliza la misoginia y la iniciativa para regular el desarrollo y uso de la inteligencia artificial en el país.
En esta primera semana tras el receso solo están previstas reuniones de comisiones y sesiones solemnes, entre estas la que celebrará el Senado el viernes con motivo del Agosto Lila, campaña nacional dedicada a la prevención y el combate de la violencia contra las mujeres.
De acuerdo con el portal Congresso em Foco, el presidente de la Cámara de Diputados, Hugo Motta, indicó que tras la reanudación de las labores priorizará los proyectos pendientes del primer semestre y evitará agendas de más polarización durante el periodo electoral.
Con el calendario apretado, se espera que las medidas provisionales, los asuntos presupuestarios y las propuestas con mayor consenso tengan prioridad durante las dos semanas de trabajo intensivo, mientras que los temas más controvertidos dependerán de los acuerdos alcanzados entre los líderes o se pospondrán hasta después de las elecciones de octubre, apuntó el medio.
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