En un discurso de más de una hora durante la convención nacional del Partido de los Trabajadores (PT), que oficializó su candidatura presidencial para los comicios de octubre próximo, Lula delineó las principales prioridades de un eventual nuevo Gobierno y marcó el tono que pretende imprimir a la campaña electoral.
“No quiero al Lulinha paz y amor, quiero al Lulinha combativo”, afirmó en su intervención, al defender una postura más firme frente a la extrema derecha y en la relación con el Congreso Nacional.
El mandatario sostuvo que, tras recuperar programas sociales, el empleo y el crecimiento económico, el país está preparado para avanzar hacia una nueva etapa. “Ahora que tenemos garantizado lo básico es hora de dar un salto”, declaró.
Como prioridades de un eventual cuarto mandato mencionó la educación, un programa nacional para los adultos mayores, el fortalecimiento de la industria de defensa, la protección de las tierras raras y minerales críticos como patrimonio estratégico de Brasil y la aceleración de la transición energética.
Sobre la defensa nacional, pidió a los sectores progresistas abandonar los prejuicios sobre el tema y defendió mayores inversiones para garantizar la soberanía del país y el desarrollo de la industria militar.
También anunció la creación de políticas específicas para la creciente población de adultos mayores y reiteró que invertir en educación resulta más eficaz y menos costoso que enfrentar las consecuencias de la violencia y la exclusión social.
Lula aseguró que su campaña estará sustentada en los resultados del actual Gobierno.
“Quien hizo puede prometer más; quien no hizo no tiene nada que prometer”, afirmó al defender el legado de su administración.
Asimismo, reiteró su compromiso con el combate a la violencia contra las mujeres y exhortó al PT y a las fuerzas progresistas a mantener esa agenda entre sus principales banderas.
El mandatario también cuestionó el creciente poder del Congreso sobre el presupuesto federal mediante las enmiendas parlamentarias y criticó el actual modelo del fondo para partidos, al considerar que contribuye a prácticas políticas que desvirtúan el funcionamiento de las organizaciones.
Lula llamó a fortalecer la representación oficialista en el Legislativo mediante la elección de diputados y senadores afines al Gobierno, al considerar que ello facilitará la ejecución de su programa.
Al referirse a su edad -80 años-, aseguró encontrarse en plenas condiciones físicas para disputar un nuevo mandato y reiteró que esta será su última candidatura presidencial.
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