En declaraciones difundidas por medios iraníes, el mandatario afirmó que la República Islámica defenderá el acuerdo y apostará por la vía diplomática siempre que esta permita garantizar los derechos e intereses nacionales.
Pezeshkian sostuvo que Irán está preparado tanto para continuar las negociaciones como para responder militarmente en caso de una agresión, y subrayó que el país no cederá ante presiones externas.
El presidente negó además la existencia de discrepancias entre el Gobierno y las Fuerzas Armadas respecto al memorando de entendimiento.
Explicó que la decisión fue adoptada por el Consejo Supremo de Seguridad Nacional y contó con el respaldo de los principales órganos políticos, militares y de seguridad del país.
Pezeshkian aseguró que existe una coordinación plena entre el Ejecutivo y las Fuerzas Armadas sobre la estrategia seguida por Teherán.
El Consejo Supremo de Seguridad Nacional constituye el principal órgano iraní encargado de adoptar decisiones en materia de defensa, seguridad y política exterior.
Respecto a las tensiones regionales, Pezeshkian afirmó que Irán no pretende atacar a los países vecinos, aunque responderá a cualquier agresión lanzada desde el territorio de otro Estado.
El mandatario acusó a Israel de intentar fomentar conflictos entre Teherán y otras naciones de la región.
Asimismo, aseguró que Irán no mantiene ambiciones expansionistas y considera a los países vecinos como naciones hermanas, por lo que trabaja para evitar enfrentamientos con los Estados del Golfo.
Irán y Estados Unidos alcanzaron el 14 de junio, con mediación de Pakistán, un memorando de entendimiento que contemplaba en una primera etapa medidas relacionadas con la navegación por el estrecho de Ormuz y la liberación de activos iraníes congelados.
Según la versión iraní, Teherán se comprometió además a suspender durante 60 días el cobro de determinadas tasas a los buques que atravesaran esa estratégica vía marítima.
Las autoridades iraníes denunciaron posteriormente que Washington incumplió compromisos incluidos en el entendimiento y adoptó medidas alternativas para el tránsito marítimo a través de aguas omaníes.
Las divergencias derivaron en nuevas tensiones y enfrentamientos militares en julio, antes de que Teherán retomara conversaciones con Omán dirigidas a establecer mecanismos para garantizar un paso seguro a los buques por el estrecho de Ormuz.
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