Un estudio del Instituto Nexus, solicitado por agencia Brasil y elaborado a partir de datos del Tribunal Superior Electoral (TSE), señala que el número de jóvenes menores de 24 años habilitados para votar disminuyó de 24,7 millones en dicho año a 19,2 millones en 2026.
La reducción representa una pérdida de 5,5 millones de electores en términos absolutos, mientras que el padrón electoral brasileño creció 17 por ciento en el período mencionado, de 135,8 millones a 158,8 millones de personas.
Como consecuencia, la participación de los jóvenes de hasta 24 años dentro del electorado nacional pasó de 18,2 a 12,5 por ciento en los últimos 16 años.
El movimiento contrasta con el crecimiento de los electores de mayor edad, y según el TSE, la cantidad de personas de 60 años o más con derecho activo a acudir a las urnas aumentó alrededor de 74 por ciento desde 2010 y actualmente supera los 36,8 millones.
Para el director ejecutivo de Nexus, Marcelo Tokarski, la modificación adquiere especial relevancia en un escenario de fuerte polarización política.
Recordó que las elecciones de 2022 se definieron por una diferencia inferior a dos millones de votos entre el vencedor, Luiz Inácio Lula da Silva, y Jair Bolsonaro.
Según el profesor Hilton Fernandes, del Laboratorio de Opinión Pública y Medios Digitales de la Escuela de Sociología y Política de São Paulo, las campañas presidenciales todavía no muestran claramente cómo buscarán conquistar a los jóvenes.
Comentó que en 2022 hubo esfuerzos para atraer ese segmento, no solamente por su cantidad de votos, sino también por su capacidad de movilización y participación.
Entre las propuestas dirigidas a dicho público estuvieron iniciativas relacionadas con videojuegos y facilidades para adquirir productos electrónicos.
Fernandes apuntó que las principales candidaturas presidenciales podrían intensificar la búsqueda de los jóvenes a medida que avance la campaña, mientras que en las elecciones legislativas ese sector puede convertirse en un nicho relevante para determinados candidatos. Como principales preocupaciones de los jóvenes figuran el primer empleo y la formación profesional, y sus condiciones económicas familiares, la región de residencia y los grupos sociales pueden influir en sus decisiones electorales, advirtió el docente.
La investigación reveló que el envejecimiento electoral es más marcado en las regiones Sur y Sudeste, donde se concentran tres de los mayores colegios del país: São Paulo, Minas Gerais y Río de Janeiro.
Río Grande del Sur presenta la menor proporción de jóvenes, con apenas nueve por ciento del electorado de hasta 24 años, y le siguen Río de Janeiro (10), y São Paulo, Santa Catarina, Espírito Santo, Minas Gerais y Paraná (todos 11).
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