El evento tuvo lugar en la histórica Vila Euclides, en São Bernardo do Campo, São Paulo, escenario de las huelgas de los metalúrgicos del ABC paulista que consolidaron a Lula como líder sindical hace casi cinco décadas.
Según el Partido de los Trabajadores (PT), unas 40 mil personas participaron en la actividad, en la que Lula presentó la disputa por un cuarto mandato como una oportunidad para ampliar las transformaciones iniciadas durante sus gobiernos y llamó a la militancia a comparar los resultados de su administración con los de sus adversarios.
“Este país se debe a sí mismo transformarse en una gran nación. Y nosotros vamos a hacer de este país una gran nación”, afirmó el mandatario, quien anunció que en un plazo de 10 a 15 días presentará junto al vicepresidente Geraldo Alckmin el programa de gobierno para un eventual nuevo mandato.
La educación ocupó un lugar central en sus propuestas. Lula defendió ampliar el acceso a la enseñanza superior, fortalecer la educación profesional y extender las escuelas de tiempo integral, con actividades culturales y deportivas además de la formación académica.
El presidente vinculó esas políticas con el objetivo de elevar la capacidad tecnológica e industrial brasileña. En particular, planteó que el país deje de exportar minerales críticos y tierras raras sin procesamiento para producir internamente bienes de mayor valor agregado, como chips, baterías y equipos tecnológicos.
“No queremos exportar el mineral bruto para después comprar las cosas hechas con él. Queremos extraer aquí, transformar aquí, industrializar aquí, producir aquí”, sostuvo.
La defensa de la soberanía nacional constituyó otro de los ejes del discurso, en el que Lula afirmó que Brasil debe aprovechar sus recursos naturales para generar empleos, tecnología y riqueza, en un contexto internacional de creciente disputa por minerales estratégicos.
El mandatario también destacó la creación de empleos formales, programas sociales y obras de infraestructura como el proyecto de transposición del río São Francisco y Luz para Todos.
La seguridad pública apareció igualmente entre las prioridades. Lula defendió una mayor coordinación entre el Gobierno federal, los estados y municipios para combatir el crimen organizado y reiteró su intención de crear un Ministerio de Seguridad Pública si se aprueba la propuesta de enmienda constitucional sobre el tema.
En otro momento, el presidente dirigió un mensaje a las mujeres y defendió combatir el feminicidio y las distintas formas de violencia de género, al tiempo que sostuvo que la igualdad entre hombres y mujeres debe comenzar a enseñarse desde la infancia.
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