Según la consultora NPD Group, el sector facturó más de 800 mil millones de dólares en el último año, impulsado por los «regalos experienciales» (talleres, cenas, viajes) sobre los objetos físicos.
«Lo material se ve como acumulación. Lo que vende es la vivencia, la entrada a un concierto o una cata de vinos», afirma la psicóloga del consumo Ana Belén López.
Sin embargo, dentro de los objetos, destacan los «regalos personalizados con inteligencia artificial (IA)», como libros escritos específicamente para la persona o camisetas con estampados generativos únicos.
China sigue siendo la fábrica mundial de regalos, pero la inflación logística ha hecho que los pedidos de última hora se disparen en almacenes locales en Estados Unidos y Europa.
El sector se prepara para la campaña navideña de 2026 con una apuesta fuerte por la sostenibilidad: embalajes sin plástico y productos de comercio justo, ya que el 70 por ciento de los millennials afirma que pagaría más por un regalo ético.
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