En ese cierre registrábamos nueve mil 689, en comparación con los 17 mil casos del año anterior (siete mil 311 menos), explicó el director de Epidemiología y Gestión de Riesgo del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (Mspas), Édgar Santos.
Permitieron estos resultados tres aspectos: las medidas de prevención que se impulsan desde la cartera, la falta de lluvia que evita la formación de criaderos, y el hecho de que el virus sea el mismo de 2023 (dengue tres asiático), acotó.
Sobre este último aspecto el funcionario argumentó que las personas ya tienen inmunidad, “quienes resultaron afectados en 2023 y 2024 estarían inmunes en caso de que los volviera a picar un zancudo infectado con el mismo subtipo”.
Si cambia la variante de dengue que circula en el país, muy probablemente tendremos un incremento el próximo año, advirtió el doctor.
En época lluviosa las personas suelen acumular agua dentro y alrededor de sus viviendas sin las medidas de protección adecuadas, lo que favorece la formación del vector, describió.
Sin embargo, puntualizó, debido a la actual sequía, estos bajaron, principalmente aquellos que se forman por la acumulación del vital líquido en objetos expuestos al aire libre.
Santos expresó que el Mspas se anticipa a los contagios mediante visitas domiciliarias, centros hospitalarios y escuelas, mantienen la aplicación de larvicidas seguros en pilas, toneles y otros recipientes donde se guarda agua.
“Se manejan los focos de infección, se atienden los casos y, si se registra una alta densidad de mosquitos adultos o voladores, se procede con la nebulización”, subrayó.
Datos dan cuenta que el dengue en 2024 impactó 96 mil personas y 117 fallecidos, crisis que obligó a declarar emergencia sanitaria.
El pasado año los números bajaron considerablemente a 48 mil 278 y cinco muertes, pero de acuerdo con expertos, las lluvias se establecen mayormente en el país en mayo y así prolifera la temporada de esta enfermedad.
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