Al menos tres tortugas baula o laúd (Dermochelys coriacea) fueron identificadas en la remota playa de El Fondiaderito, en la provincia de Darién, donde depositaron huevos, según un reporte del Ministerio de Ambiente (Miambiente).
La zona forma parte de una extensa región selvática protegida y se encuentra próxima a la frontera con Colombia, condiciones que favorecen la conservación de especies marinas y terrestres amenazadas.
Ante los riesgos naturales y la posible intervención humana, residentes de la localidad, integrantes de la Organización Protectora de la Tortuga Marina y la Biodiversidad de Jaqué y técnicos de Miambiente trasladaron 178 huevos hacia un vivero de incubación.
Las autoridades esperan que las crías nazcan entre septiembre y octubre, como parte de un esfuerzo destinado a elevar las posibilidades de supervivencia de los ejemplares y garantizar un seguimiento científico de este proceso reproductivo.
La baula es la mayor de las siete especies de tortugas marinas existentes en el mundo y figura entre las más amenazadas, debido fundamentalmente al deterioro de sus hábitats, la captura incidental y otras presiones asociadas a la actividad humana.
En distintas áreas del Pacífico Oriental Tropical sus poblaciones han sufrido una reducción cercana al 95 por ciento desde la década de 1980, con una situación especialmente preocupante en países como México y Costa Rica.
Panamá tampoco ha escapado a esa tendencia. El último registro conocido de un nido de tortuga baula en el país correspondía a 2017, en la provincia de Veraguas, por lo que el hallazgo en Darién constituye un acontecimiento de particular relevancia para la investigación y conservación de la especie.
Miambiente destacó que cada nuevo nido representa una oportunidad para ampliar el conocimiento sobre los patrones de reproducción y distribución de la baula, además de fortalecer las acciones destinadas a proteger sus áreas de anidación. Panamá registra cinco especies de tortugas marinas: la lora o golfina (Lepidochelys olivacea), carey (Eretmochelys imbricata), canal o baula (Dermochelys coriacea), caguama o boba (Caretta caretta) y verde o prieta (Chelonia mydas).
Todas están incluidas en el Apéndice I de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, así como en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. La reaparición de la baula en las playas darienitas, además de su valor científico, refuerza la importancia de preservar los ecosistemas costeros panameños, considerados espacios esenciales para la supervivencia de especies cuya presencia en el Pacífico se ha reducido de manera drástica.
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