La acción sobre la conocida popularmente como “tasa de las blusas” busca eliminar el gravamen federal de 20 por ciento que se aplicaba a compras realizadas por personas físicas en plataformas internacionales.
Actualmente existe una exención que se encuentra vigente de manera temporal desde mayo, cuando Lula firmó una medida provisional que suspendió el impuesto.
Para convertirse en definitiva, la disposición debe ser aprobada por la Cámara de Diputados y el Senado antes del 8 de septiembre o, de lo contrario, perderá vigencia.
Según adelantó el mandatario en una entrevista el pasado domingo, el anuncio se producirá después de una reunión entre él y Alcolumbre, prevista también para este miércoles, en un contexto de acercamiento entre el Ejecutivo y el presidente del Senado.
Desde la entrada en vigor de la medida provisional, las compras internacionales de hasta 50 dólares dejaron de pagar el impuesto federal de importación, aunque siguen sujetas al Impuesto sobre Circulación de Mercancías y Servicios, de competencia estatal.
La eliminación del gravamen ha recibido críticas de organizaciones que representan a sectores industriales y minoristas brasileños, porque consideran que favorece a empresas extranjeras frente a los productores nacionales.
Pero el argumento principal del Gobierno para eliminar esta tasa es evitar que las personas de menores recursos, que suelen consumir artículos económicos de bajo valor en plataformas digitales, paguen gravámenes proporcionalmente altos por compras pequeñas.
“La clase media alta viaja al extranjero, puede gastar dos mil dólares y no paga impuestos. ¿Por qué a una persona de la periferia, a una mujer, a una joven o a un muchacho que compra algo de 50 dólares quieren cobrarle impuestos?”, cuestionó Lula el domingo.
También rebatió el argumento de que el fin del cobro perjudicaría al comercio brasileño, al manifestar que parte de los productos que se venden en el comercio minorista nacional también se fabrican en el extranjero.
El anuncio del mandatario ocurrirá en vísperas de una semana de esfuerzo concentrado del Congreso, prevista del 31 de agosto al 4 de septiembre, cuando los parlamentarios deberán avanzar en la tramitación de la medida provisional antes de que expire su vigencia.
La eliminación del impuesto forma parte de una agenda prioritaria del Gobierno de Lula junto con otras iniciativas, entre ellas la reducción de la jornada laboral conocida como escala 6×1.
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