En un comunicado, Guterres expresó su preocupación por la destrucción generada por ese fenómeno y extendió sus condolencias a las familias de las victimas.
Además, deseó una pronta recuperación a los heridos y transmitió su solidaridad a todos los afectados.
En Nepal, las Naciones Unidas apoyan la respuesta del Gobierno, incluyendo la evaluación de la magnitud del desastre y la prestación de asistencia urgente. Nuestros equipos y socios humanitarios están movilizando suministros y personal para apoyar a las comunidades afectadas, señala el texto.
Asimismo, elogió el trabajo de los grupos de respuesta a emergencias que trabajan para salvar vidas y reiteró la disposición del organismo multilateral para brindar más apoyo.
Las inundaciones repentinas golpearon áreas del Himalaya, en particular el distrito nepalí de Rasuwa y el condado chino de Gyirong, en la región autónoma del Tíbet.
La tragedia se produjo después de un enorme deslizamiento de tierra y rocas que cayeron sobre un río y desencadenaron una súbita crecida.
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