“¿Qué impide a las fuerzas de seguridad cumplir con sus responsabilidades?”, se pregunta el periódico en un artículo del periodista Frantz Duval, ante la crisis general que afecta a la población y a las autoridades.
Según el autor, la Policía Nacional (PNH) cuenta desde sus inicios con un gran apoyo, “mediante el que benefactores amigos (países e instituciones) la respaldaron y, más de treinta años después, continúan brindándole su ayuda”
Estos mismos países e instituciones –agrega Duval- enviaron tropas a Haití en varias ocasiones, desde 1994 e, incluso hoy, hay fuerzas extranjeras desplegadas en todo el territorio nacional.
Duval recuerda que, “si bien las Fuerzas Armadas (FADH) fueron alguna vez marginadas por los donantes internacionales, esto fue distinto durante los últimos tres años”.
El ejército –agrega el comentarista- recuperó su prestigio, y los mismos países amigos que antes apoyaban incondicionalmente a la PNH ahora están dispuestos a respaldar la reactivación de las Fuerzas Armadas.
Según el periodista, “cabe preguntarse también por qué la seguridad se deterioró durante los últimos cinco años, con toda esa ayuda recibida y los años que nuestras fuerzas de seguridad pasaron junto a las mejores del mundo, además de las misiones internacionales”.
Esas entidades –de acuerdo con Duval- distaron mucho durante ese lustro de mejorar sus tácticas ni fortalecer sus capacidades y equipamiento”.
Por su parte, el apoyo especial proporcionado por el ente internacional llamado Grupo de Trabajo adolece de una inteligencia deficiente, un área en la que las fuerzas de seguridad están lejos de han avanzar de forma significativa, subraya el articulista.
La PNH y las FADH –resume el autor- nunca contaron con tanto personal, armamento, vehículos y recursos presupuestarios como en los últimos cinco años, y, sin embargo, se acumulan las derrotas y oportunidades perdidas”.
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