Las recomendaciones fueron anunciadas por la Sociedad Brasileña de Endocrinología y Metabología y la Federación Brasileña de Asociaciones de Ginecología y Obstetricia, a partir de una actualización de las directrices internacionales sobre enfermedades tiroideas durante la gestación.
Uno de los principales cambios afecta a las embarazadas que presentan anticuerpos contra la tiroides, conocidos como anti-TPO, pero mantienen el funcionamiento normal de la glándula.
En esos casos, no se recomienda el uso preventivo de levotiroxina, medicamento empleado para tratar el hipotiroidismo, debido a que estudios recientes no demostraron que esa terapia reduzca los riesgos de aborto espontáneo o parto prematuro.
No obstante, las mujeres con anticuerpos positivos deberán continuar bajo seguimiento médico durante el embarazo, pues esa condición está asociada a una mayor posibilidad de desarrollar hipotiroidismo durante la gestación.
Otra modificación se refiere al denominado hipotiroidismo subclínico, situación en la cual la hormona estimulante de la tiroides (TSH) presenta niveles elevados, mientras la tiroxina libre permanece dentro de los valores considerados normales.
Para las gestantes con niveles de TSH entre 4,0 y 10 mUI/L, la nueva orientación concede mayor importancia al inicio del tratamiento durante el primer trimestre del embarazo.
Cuando esa alteración es identificada solamente en el segundo o tercer trimestre, la recomendación pasa a ser el acompañamiento de la función tiroidea, salvo en los casos en que el nivel de TSH supere los 10 mUI/L, situación que requiere tratamiento.
Brasil mantendrá, asimismo, la recomendación de realizar un seguimiento temprano de todas las embarazadas para identificar posibles alteraciones en el funcionamiento de la tiroides, reportaron medios de prensa.
El objetivo es evitar tanto el diagnóstico tardío de enfermedades que pueden requerir atención especializada como el uso innecesario de medicamentos durante la gestación.
Como los principales factores de riesgo considerados por los especialistas figuran antecedentes de hipotiroidismo o hipertiroidismo, cirugías o tratamientos previos de la tiroides, enfermedades autoinmunes y antecedentes familiares de trastornos tiroideos.
También son considerados factores relevantes la infertilidad, haber sufrido dos o más abortos espontáneos y el uso de medicamentos capaces de interferir en el funcionamiento de esa glándula.
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