El suizo, de 45 años y retirado desde septiembre de 2022, será el único tenista incorporado en la clase de 2026, en una ceremonia prevista para las 18:30, hora local.
Federer llegará al histórico recinto después de reencontrarse con las leyendas del deporte durante una jornada de exhibiciones y de recorrer, acompañado por sus padres, el museo que reúne las huellas de quienes construyeron la historia de la raqueta.
Su ingreso premia no solo una colección extraordinaria de títulos, sino también el impacto de una figura que durante años convirtió la elegancia, la precisión y el juego ofensivo en una suerte de lenguaje universal dentro de las pistas.
El nacido en Basilea ocupó el número uno del ranking mundial durante 310 semanas, 237 de ellas consecutivas, y conquistó ocho Wimbledon, seis Abiertos de Australia, cinco Abiertos de Estados Unidos y un Roland Garros.
A esa cosecha añadió dos medallas olímpicas y una influencia que trascendió las líneas de cal de las canchas, respaldada por su fundación y por una relación especialmente cercana con aficionados de todo el mundo.
Federer compartirá los honores de la jornada con la periodista y comentarista Mary Carillo, quien será reconocida en la categoría de colaboradora por una trayectoria vinculada al periodismo deportivo y la televisión.
Así, el antiguo número uno se incorporará a una galería donde ya figuran nombres como Don Budge, Rod Laver, Arthur Ashe, Bjorn Borg, Guillermo Vilas, John McEnroe, Boris Becker, Pete Sampras y Andre Agassi.
En Newport, donde la historia del tenis parece dormir entre raquetas, trofeos y fotografías, Federer encontrará hoy la última pieza de una carrera que convirtió la excelencia deportiva en una forma de arte.
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