Buse, de 22 años y número 35 del ranking mundial, llegará a la cita con el impulso de haber derrotado este viernes al francés Benjamin Bonzi, 109 del escalafón, por 6-2, 4-6 y 6-1 en una batalla de una hora y 51 minutos.
El sudamericano encontró en su servicio uno de los pilares para inclinar la balanza y, después de ceder el segundo set, recuperó el control para cerrar con autoridad una semifinal que confirmó sus credenciales de favorito tras las eliminaciones del ruso Daniil Medvedev y el italiano Luciano Darderi.
En cuartos de final, el peruano también había superado al argentino Juan Manuel Cerúndolo, por lo que afrontará la definición con la confianza que otorga una ruta victoriosa cada vez más despejada.
La final representará para Buse la segunda de su carrera, después de conquistar en mayo el ATP 500 de Hamburgo y convertirse en el cuarto tenista peruano capaz de levantar un trofeo del circuito masculino.
Además, su presencia en Winston-Salem ya escribió otra página para el tenis de su país, pues es el primer finalista peruano de un torneo sobre pista dura desde que Luis Horna alcanzara esa instancia en 2004 en Long Island.
En la otra esquina estará Fery, de 24 años y una de las revelaciones recientes del circuito, quien alcanzó las semifinales de Wimbledon. El británico avanzó a la final con menor desgaste después de que el australiano James Duckworth abandonara lesionado durante el segundo set de la semifinal, cuando vencía 2-1 en la segunda manga luego de caer 4-6 en la primera.
La diferencia física podría convertirse en un factor relevante, pues mientras Fery apenas necesitó disputar un set completo y algunos juegos para sellar su clasificación, Buse debió atravesar una exigente montaña rusa de tres mangas frente a Bonzi.
Con el cemento de Winston-Salem como escenario y el US Open aguardando apenas al otro lado de la puerta, Buse y Fery pondrán frente a frente dos caminos distintos hacia la gloria, separados por una última victoria.
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