Esta construcción, diseñada por el arquitecto chileno Emilio Duhart, junto con Christian de Groote, Roberto Goycoolea y Óscar Santelices, está inspirada en la geografía imponente del valle del Mapocho y tiene como telón de fondo a la cordillera de Los Andes.
El onomástico no pasó por alto y esta semana representantes de gobiernos, organismos internacionales y de la academia se reunieron en un evento de alto nivel para conmemorar el sexagésimo aniversario de la sede principal del organismo regional de las Naciones Unidas en Santiago, concebida como “Casa y Monumento”.
Este inmueble no es solamente una destacada obra de la arquitectura, es también una representación física de un proyecto político e intelectual que nació de la convicción de que los problemas de nuestros países no podían enfrentarse desde el aislamiento, sino desde la colaboración.
Así lo expresó el secretario ejecutivo de la Cepal, José Manuel Salazar-Xirinachs.
Añadió que la visión de Emilio Duhart de una casa de las naciones en comunidad sigue siendo profundamente actual, porque la integración regional no es solamente un proyecto económico o institucional, es, ante todo, una forma de convivencia fundada en el reconocimiento mutuo, la solidaridad y la búsqueda de un futuro común.
En ocasión de la efeméride quedó inaugurada la exposición “60 años del edificio de la Cepal, un hito de la arquitectura moderna», que presenta una selección de planos, dibujos, maquetas, correspondencia y publicaciones.
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