Datos del Centro Nacional de Despacho (CND) indican que entre enero y julio la generación hidroeléctrica representó alrededor del 45 por ciento de la electricidad producida, mientras la térmica aportó cerca del 27 por ciento.
La generación hidroeléctrica descendió de 575 mil megavatios hora (MWh) en enero a 441 mil MWh en julio, una reducción de 23 por ciento, en tanto la térmica pasó de 240 mil MWh en enero a 456 mil MWh en junio, casi 90 por ciento más.
Para el experto Cristóbal Samudio, la principal incidencia de El Niño está vinculada con la disponibilidad de agua, recurso fundamental para el funcionamiento de las hidroeléctricas.
Samudio consideró que Panamá dispone de capacidad térmica de respaldo, además de fuentes eólicas y fotovoltaicas, lo que reduce el riesgo de desabastecimiento, aunque advirtió sobre la necesidad de garantizar la capacidad de transmisión eléctrica.
En particular, señaló como prioritarios los corredores entre las provincias de Colón (Caribe) y Panamá para trasladar hacia los principales centros de consumo la energía generada en otras regiones.
AES Panamá, uno de los principales actores privados del sector, también observa el impacto de la reducción de los aportes hídricos y destaca la importancia de contar con una matriz diversificada.
Su presidente, Miguel Bolinaga, explicó a la prensa que la combinación de hidroeléctrica, gas natural, energía solar y eólica permite complementar las fuentes según las condiciones del sistema.
En ese contexto, la planta de gas natural licuado de AES en Colón, con capacidad instalada de 381 megavatios, puede asumir un papel mayor para compensar la menor producción hidroeléctrica y atender la demanda nacional.
Los embalses mantienen niveles operativos, aunque algunos permanecen por debajo de sus máximos de referencia.
En ese sentido, el Instituto de Meteorología e Hidrología de Panamá mantiene bajo vigilancia las condiciones hidrológicas, los niveles de los embalses y los aportes de lluvia para anticipar eventuales reducciones del recurso hídrico.
El fenómeno también repercute en los costos de generación. Según el CND, el costo marginal promedio entre enero y julio rondó los 74 dólares por MWh, con episodios superiores a 100 dólares durante junio y valores horarios cercanos a 200 dólares.
Samudio estimó que el principal efecto no necesariamente será un incremento permanente de las tarifas, sino una mayor volatilidad de los precios cuando el sistema deba utilizar generación térmica de mayor costo.
A juicio del exsecretario nacional de Energía, Víctor Urrutia, Panamá cuenta con suficiente capacidad térmica para afrontar el episodio climático, incluso con alrededor de mil 400 megavatios disponibles entre distintas plantas.
No obstante, coincidió en que el principal desafío se encuentra en la transmisión y reclamó acelerar la licitación de la cuarta línea eléctrica, considerada estratégica para acompañar el crecimiento de la demanda.
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