Apresados el domingo en el municipio metropolitano de Kenscoff, los menores que integran el grupo de retenidos, tienen entre dos y siete años, precisa un comunicado del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia.
La liberación de los rehenes marca un momento de esperanza en medio de la violencia de las bandas armadas que amenaza a la población y en especial a los niños, afirma el texto suscrito por el representante de la Unicef en el país caribeño, Yannig Dussart.
El secuestro en Kenscoff –comentó el funcionario- fue, más que un incidente aislado, “un crudo recordatorio de la magnitud y la frecuencia de los ataques de las pandillas en todo el país”.
Recordó que los 13 secuestrados integraban un grupo mayor de 50, capturados tras un ataque de esos irregulares armados contra dicho territorio metropolitano, con saldo de 40 muertos y numerosos heridos.
La Unicef –asegura la declaración- continúa sus gestiones junto a otras partes interesadas para fortalecer los sistemas de protección y apoyo a los menores afectados por la violencia, y facilitar su recuperación y reintegración.
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