La advertencia adquiere relevancia durante el mes dedicado a la prevención del suicidio y coincide con la ampliación de iniciativas públicas para enfrentar los daños asociados a las llamadas bets, plataformas de apuestas deportivas y otros juegos disponibles en Internet.
El Ministerio de Salud reconoce el trastorno del juego como un problema sanitario y señala entre sus posibles consecuencias la ansiedad, depresión, culpa, aislamiento social y dificultades financieras y familiares.
Una nota técnica de esa cartera destinada a profesionales de la Red de Atención Psicosocial destacó la asociación entre los problemas relacionados con las apuestas y el riesgo de suicidio y autolesión.
Según las evidencias citadas por el documento oficial, aproximadamente una de cada tres personas con problemas relacionados con apuestas ha pensado al menos una vez en suicidarse y una de cada ocho habría intentado hacerlo, especialmente en situaciones de endeudamiento.
Los especialistas llaman la atención sobre señales que pueden indicar una relación problemática con el juego, incluida la dificultad para reducir o abandonar las apuestas, alteraciones del sueño o el estado de ánimo, irritabilidad y ocultamiento de las pérdidas.
El compromiso del presupuesto personal o familiar constituye otra señal de alerta, particularmente cuando las pérdidas generan deudas y afectan las relaciones sociales y familiares.
Ante ese escenario, el Gobierno brasileño ha ampliado la oferta de atención en salud mental dentro del Sistema Único de Salud (SUS), el cual ofrece desde agosto pasado teleatención para personas con necesidades relacionadas con juegos y apuestas, así como para familiares y redes de apoyo.
La asistencia incluye consultas a distancia y, cuando sea necesario, derivación a atención presencial.
El Ministerio de Salud también dispone de una plataforma de autoevaluación que permite identificar señales de problemas relacionados con el juego, aunque advierte que la herramienta no sustituye un diagnóstico profesional.
Paralelamente, el Gobierno mantiene una Plataforma Centralizada de Autoexclusión, mediante la cual las personas pueden solicitar voluntariamente el bloqueo de sus cuentas en plataformas de apuestas autorizadas y evitar la apertura de nuevos registros asociados a su documento de identificación.
mem/dsa











